Saltar al contenido
La Victoria Cultural

Cuaderno de fútbol en España

Leer un partido desde la grada

Publicado el · Actualizado el

Desde la grada se ve algo que la televisión casi nunca enseña: el campo entero, con los veintidós jugadores a la vez. La realización sigue el balón, y el balón es justo lo que menos explica un partido.

Estas notas sirven para mirar lo demás. No hace falta saber de táctica, solo levantar la vista del balón de vez en cuando.

Un jugador cabecea en el aire en un Francia-España en Colombes, con la tribuna llena al fondo
Francia contra España en Colombes, en mayo de 1927, con la tribuna llena al fondo.

Primero, las medidas

Los estadios grandes miden 105 por 68 metros porque la UEFA exige esas medidas exactas a los campos de sus dos categorías más altas, y los estadios de Primera suelen ajustarse a ellas. El reglamento de la IFAB, el que rige en cualquier campo, es más flexible. Para partidos internacionales admite entre 100 y 110 metros de largo y entre 64 y 75 de ancho, y para el resto abre el margen hasta los 90 a 120 metros de largo y los 45 a 90 de ancho.

Dentro del rectángulo, en cambio, todo está fijado:

Medidas del campo que sirven de referencia desde la grada
Qué se mideMetros
Largo de un campo de Primera105
Ancho de un campo de Primera68
Fondo del área grande, desde la línea de gol16,5
Fondo del área pequeña5,5
Del punto de penalti a la portería11
Radio del círculo central9,15
Ancho de la portería7,32

Los 9,15 metros del círculo central son también la distancia mínima a la que debe colocarse la barrera en una falta. Con esas referencias se calcula a ojo casi todo. Si la defensa espera a la altura del borde del área, está a unos dieciséis metros de su portería. Si espera en el círculo central, a más de cuarenta.

Plano a escala de un campo de 105 por 68 metros con las cotas de las áreas y del círculo central 105 m 68 m 16,5 m 5,5 m 11 m 9,15 m Plano a escala de un campo de 105 por 68 metros con las cotas de las áreas y del círculo central 68 m 105 m 16,5 m 5,5 m 11 m 9,15 m
Un campo de 105 por 68 metros, a escala. Las cotas interiores son las del reglamento de la IFAB.

Bloque bajo

Un equipo en bloque bajo defiende cerca de su área. La línea de defensa espera en el borde del área o poco más adelante, los centrocampistas se pegan a ella y los delanteros bajan hasta el medio campo o más atrás. Entre el último defensa y el jugador más adelantado queda muy poco espacio, a veces apenas treinta metros, menos de dos áreas grandes.

Desde la televisión se ve como un montón de camisetas delante de la portería. Desde la grada se ve la forma. Lo que interesa mirar es esto:

  • Dónde empieza a presionar el primer jugador. Si espera en su campo, el equipo ha decidido regalar la salida del balón al rival.
  • Cuántos jugadores quedan por detrás del balón cuando el rival ataca. Con nueve o diez, el bloque está completo.
  • Qué hacen los extremos. Si bajan hasta la línea de los laterales, el equipo defiende en realidad con seis.

El bloque bajo tiene mala fama, pero bien hecho es muy difícil de romper. Cuando falla, suele ser por el pasillo entre el lateral y el central.

Un 4-5-1 en bloque bajo, con defensas y medios juntos cerca del área y un solo delantero arriba 30 m Equipo en bloque bajo Rival Balón
Un bloque bajo en 4-5-1. Poco espacio entre líneas y casi todo el equipo por detrás del balón.

El saque de puerta

Es una jugada que se repite muchas veces en cada partido, y la grada apenas le presta atención. Desde 2019, el reglamento permite que el balón de un saque de puerta se reciba dentro del área, y eso cambió la manera de empezar las jugadas de muchos equipos.

Un saque de puerta funciona como una radiografía rápida. Con un saque en corto y los centrales abiertos a los lados del área, el equipo avisa de que quiere salir jugando. El saque largo hacia un delantero alto busca ganar la segunda jugada. Y lo que haga el rival en ese momento, adelantarse a presionar o esperar en su campo, dice cuánto riesgo está dispuesto a asumir. Basta con mirar dos o tres saques de puerta seguidos para saber bastante de los dos equipos.

Un portero con camiseta a rayas va a sacar con el balón en la mano, junto a su poste
Un portero a punto de sacar en el Parc des Princes de París, en marzo de 1909, en un Bristol Rovers-Southampton.

Después de perder el balón

Hay equipos que, al perder el balón, se repliegan. Y hay equipos que hacen justo lo contrario: los jugadores más cercanos se lanzan a por él en el mismo instante, antes de que el rival levante la cabeza. Es la presión tras pérdida.

Se suele atribuir al Barcelona de Guardiola la llamada regla de los seis segundos, según la cual el equipo debía intentar recuperar el balón en ese tiempo o, si no lo conseguía, replegarse. Más allá de la cifra exacta, desde arriba la idea se reconoce enseguida.

El truco para distinguirla es contar. En el momento de la pérdida, fijarse en cuántos jugadores van a por el balón. Cuando salen tres o cuatro a la vez y cierran las líneas de pase cercanas, hay un plan entrenado detrás. Un jugador suelto que va a por el balón es instinto, y lo normal es que el rival salga con facilidad.

También dice mucho lo que hacen los que no presionan. Cuando los centrales dan dos pasos adelante mientras los compañeros aprietan, el equipo confía en la presión. Retroceder, en cambio, es cubrirse las espaldas por si sale mal.

El carrilero

El carrilero es el jugador de banda de los sistemas con tres centrales. Se le pide todo el carril, de área a área. En ataque hace de extremo, abierto y pegado a la cal. En defensa se convierte en un lateral más, y el equipo pasa a defender con cinco.

El sistema de un equipo se puede leer sin mirar la alineación. Hay que esperar a que el rival tenga el balón y contar cuántos forman la última línea. Si son cinco, con tres centrales en medio, los dos de los costados son carrileros. Si son cuatro, los de fuera suelen ser laterales y no carrileros, aunque en ataque el dibujo cambie.

El puesto exige una resistencia que no tiene cualquiera, y a menudo los carrileros están entre los primeros cambios de la segunda parte. Se les ve llegar tarde a la última carrera un buen rato antes de que el entrenador se decida.

El mismo equipo en dos momentos. Defendiendo, los carrileros forman una línea de cinco. Atacando, suben hasta la altura de los delanteros.

El primer cuarto de hora

Mirarlo todo a la vez no hay quien pueda. Funciona mejor ir por partes, en un orden concreto, porque cada una de estas cosas aparece en un momento distinto del partido:

  1. El primer saque de puerta de cada equipo. Llega enseguida y dice quién quiere salir jugando desde atrás.
  2. La última línea cuando el rival tiene el balón. Conviene contarla dos o tres veces antes de dar el sistema por bueno.
  3. La altura de esa línea. Con las medidas de la tabla, basta con ver si está más cerca del área o del medio campo.
  4. La primera pérdida clara. Cuántos van a por el balón y qué hacen los centrales mientras tanto.
  5. Los jugadores de banda. En el primer cuarto de hora llegan todos, así que a ellos hay que volver a mirarlos pasados los sesenta minutos.

Con eso apuntado, el descanso da para discutir con algo más que impresiones.

Dónde sentarse

Si se puede elegir, lateral y alto. Desde el fondo se leen bien las distancias a lo ancho, pero cuesta calcular a qué altura defiende cada equipo, y eso se aprecia mejor desde el lateral. Abajo, en la primera fila, se ve hasta el sudor, pero del conjunto se entiende muy poco.

La Rosaleda desde lo alto de un fondo, con las gradas llenas y los equipos formados antes de empezar
La Rosaleda desde lo alto de un fondo, en 2010. Desde aquí se ve bien el ancho del campo y bastante peor a qué altura defiende cada equipo.

En muchos campos de Segunda y Primera Federación la grada es baja y está muy cerca del césped. Ahí compensa buscar sitio cerca de la línea del centro. En los estadios grandes, las filas altas suelen ser las más baratas y, para mirar el partido de esta manera, son las mejores.

Algunos de los estadios que ya no existen tenían la grada casi encima del césped, con mucha cercanía y poca perspectiva. Hay un repaso a varios de ellos en estadios que se fueron.

Un detalle para la segunda parte. Al volver del descanso, antes que a los suplentes que terminan de calentar, sirve mirar cómo se colocan los dos equipos para el saque inicial. Es el momento en que se nota si en el vestuario ha cambiado algo.